En el Día Internacional de las Personas Trabajadoras, reivindicamos el acceso a un puesto de trabajo de forma normalizada
- Las 74 personas que forman el servicio de Empleo de la entidad demuestran cada día que son capaces de ejercer sus puestos de trabajo en condiciones de inclusión
- Los sectores profesionales en los que aplicamos la metodología del Empleo con Apoyo son tan variados como el propio tejido empresarial: automoción, hostelería, limpieza, alimentación o comercio
De las 90 personas que forman el servicio de Empleo de Down Vigo, 74 tienen un contrato de trabajo en el año 2025. Son datos que demuestran la viabilidad de la metodología del Empleo con Apoyo, orientada a la inserción laboral de las personas con Síndrome de Down y diversidad intelectual en un ámbito normalizado. Todo ello arbitrando los apoyos necesarios, dentro y fuera del entorno de trabajo, para conseguir la plena inclusión de la persona trabajadora en su puesto.

Una de las principales herramientas para llevar a cabo actuaciones de Empleo con Apoyo es la figura del preparador laboral, que ofrece a la persona trabajadora el apoyo necesario para su adaptación al puesto: preparación para el desarrollo de las habilidades y tareas necesarias, seguimiento o acompañamiento en el puesto de trabajo.
Tener un trabajo es fundamental para alcanzar el tan ansiado objetivo de tener una vida adulta autónoma. Como explica María, el camino no es fácil: «a veces, pienso que soy más un estorbo que una ayuda… pero todo se supera porque pienso que algo bueno tendré para estar ahí. Con el trabajo puedo pagar un alquiler y vivir con mi pareja». Gerardo, además, le ve otros beneficios: «sirve para relacionarme con otras personas y para la independencia económica. Para ayudar en casa, mis gastos. Todo. Todo vale para eso».

A Fernando le encanta trabajar: «me es útil trabajar porque, primero, me gano la vida con mi sueldo, que es el que me paga las facturas. Segundo, el compañerismo, que me encanta, Me llevo de maravilla con todo el mundo, con mis compañeros y con mis jefes ¡no todo el mundo lo puede decir, que se pueda llevar bien con su jefe!». En definitiva, como bien resumen Fran, trabajar es importante «para sentirme realizado. Para mí mismo».
Para Gabriel, los beneficios de trabajar en la empresa ordinaria son indiscutibles: «pude ganar mucha experiencia trabajando, y saber hacer muchas cosas nuevas que antes no sabía». Álex, además, añade que «trabajar me permitió independizarme y, sobre todo, me aportó salud. Estoy en el mejor momento de mi vida. Llevo trabajando desde el 2015 en esta empresa y la verdad es que no puedo pedir nada más. Soy totalmente independiente».
Sus voces y las de los 74 contratos laborales suponen el mejor ejemplo de que esta metodología no solo funciona, sino que aporta valor añadido a la empresa y a la sociedad. A la empresa, por ampliar su capital humano con valores que reportan beneficios personales y empresariales. A la sociedad, por ejercer de forma activa el derecho a la igualdad de oportunidades. Por todo ello, sigue siendo necesario el Día Internacional de las Personas Trabajadoras.
